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Día de la Reforma Protestante

Oct 31 2013
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El 31 de Octubre de 1517, Martín Lutero fijó sus 95 tesis en la puerta de la iglesia de Wittenberg, Alemania. Entre otras cosas, las tesis combatían la venta de indulgencias por parte de la Iglesia Católica, y realzaba la verdad bíblica de la salvación por la fe en Jesucristo. Es el documento más importante de la Reforma Protestante.

La Reforma Protestante es un movimiento que, basándose en la soberanía de las Sagradas Escrituras en materia de fe y práctica, intentó reformar la Iglesia Católica, guiándola al espíritu del Nuevo Testamento. La esencia de este movimiento que, posteriormente tomaría el nombre de protestantismo, era la temática de la justificación por la fe.

Otra contribución importante de los reformadores fue su énfasis en la necesidad de la iluminación del Espíritu. La Iglesia Romana enseñó que solamente el sacerdote podía interpretar la Palabra de Dios, mientras que los reformadores promovían abiertamente el estudio de la Biblia, afirmando que a todos los creyentes podían ser enseñadas sus verdades por el ministerio de enseñanza del Espíritu Santo.

El acierto de Lutero inició cuando en 1515, empezó a dar conferencias sobre la Epístola a los Romanos, pues él mismo dijo después que fue en el primer capítulo de esa epístola donde encontró la respuesta a sus dificultades. Esa respuesta no vino fácilmente. No fue sencillamente que un buen día Lutero abriera la Biblia en el primer capítulo de Romanos, y descubriera allí que “el justo por la fe vivirá”. Según él mismo cuenta, el gran descubrimiento fue precedido por una larga lucha y una amarga angustia, pues Romanos 1:17 empieza diciendo que “en el evangelio la justicia de Dios se revela”. Según este texto, el evangelio es revelación de la justicia de Dios. Y era precisamente la justicia de Dios lo que Lutero no podía tolerar. Si el evangelio fuera el mensaje de que Dios no es justo, Lutero no habría tenido problemas. Pero este texto relacionaba indisolublemente la justicia de Dios con el evangelio. Según Lutero cuenta, él odiaba la frase “la justicia de Dios”, y estuvo meditando de día y de noche para comprender la relación entre las dos partes del versículo que, tras afirmar que “en el evangelio la justicia de Dios se revela”, concluye diciendo que “el justo por la fe vivirá”.

La respuesta fue sorprendente. La “justicia de Dios” no se refiere aquí, como piensa la teología tradicional, al hecho de que Dios castigue a los pecadores. Se refiere más bien a que la “justicia” del justo no es obra suya, sino que es don de Dios. La “justicia de Dios” es la que tiene quien vive por la fe, no porque sea en sí mismo justo, o porque cumpla las exigencias de la justicia divina, sino porque Dios le da este don. La “justificación por la fe” no quiere decir que la fe sea una obra más sutil que las obras buenas, y que Dios nos pague esa obra. Quiere decir más bien que tanto la fe como la justificación del pecador son obra de Dios, don gratuito. En consecuencia, continúa comentando Lutero acerca de su descubrimiento, “sentí que había nacido de nuevo y que las puertas del paraíso me habían sido franqueadas. Las Escrituras todas cobraron un nuevo sentido. Y a partir de entonces la frase ‘la justicia de Dios ‘no me llenó más de odio, sino que se me tornó indeciblemente dulce en virtud de un gran amor”.

 

Fuentes

De Andrade, Claudionor Correa. Diccionario Teológico: Con Un Suplemento Biográfico de Los Grandes Teólogos y Pensadores. Miami, FL: Patmos, 2002.

Gonzalez, Justo L. Historia Del Cristianismo: Tomo 2. Miami, FL: Editorial Unilit, 2003.

Ryrie, Charles Caldwell. Teología Básica. Miami: Editorial Unilit, 2003.

Last changed: Oct 31 2013

 

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